Lo que la corporación del ratón y el castillo hizo con Londres.

Os voy a hablar sobre el Londres de 1910 y el Londres que, infantilmente, muestra la filmografía y las ideas de esta autora y en algún momento os daréis cuenta de que ambas ciudades convergen.

Finalizada la época victoriana, comienza el reinado de Eduardo VII, y, aunque las clases sociales seguían manteniendo la misma diferencia abismal entre unas y otras, empezó a atisbarse un ligero cambio, mejorando la posición de la mujer y de los pobres gracias a un interés por el socialismo. Esas clases que habían estado ampliamente excluidos del ejercicio del poder, empiezan a ser politizados. El periodo eduardino comprende desde 1901 a 1914, más allá de la muerte del rey y hasta el comienzo de la I Guerra Mundial. Se imagina como una romántica época dorada de tardes de verano y fiestas en el jardín, disfrutando de la grandeza del Imperio Británico. Esta percepción fue creada en los años 20 y más tarde por los que recordaron con nostalgia su niñez. La edad eduardina es un período mediocre de placer, una época a caballo entre los grandes logros de la era victoriana y la catástrofe de la Gran Guerra. Destacan las grandes diferencias entre ricos y pobres, y la anunciación de grandes cambios en la vida política y social. Los británicos se sentían cada vez más amenazados por las potencias rivales como Alemania, Rusia y Estados Unidos.

Antes de entrar en detalle voy a hablar de dos personajes, símbolos contrapuestos de esta sociedad.

-Por un lado tenemos a Bert, el cockney y fiel amigo de Mary Poppins. Un cockney es un habitante de los bajos fondos del East End londinense que nace en una de las calles cercanas a la iglesia de Bow. Ken Follet y Charles Dickens hablan sobre estos curiosos personajes que tienen jerga rimada y propia, por desgracia dejaron de nacer cockneys “auténticos” en 1941 cuando un bombardeo alemán destruyó la Iglesia.

-Winifred Banks, la madre de los chiquillos, es miembro del movimiento sufragista de Emmeline Pankhurst Votos para la mujer. De ella se dijo: “Emmeline dio forma a una idea sobre la mujer de ese tiempo, sacudió la sociedad en un nuevo patrón del que no puede haber vuelta atrás.” Esta señora dice cosas como: “Esconde esto, Ellen, al Señor Banks no le gustan mis ideas políticas.” Es decir, Winifred, igual que otras mujeres de la época que se jugaban la vida distribuyendo panfletos y lanzando huevos podridos para exigir el derecho al voto, el acceso a la enseñanza superior y la igualdad ante la justicia, lleva su carrera en la clandestinidad.

Pero hablemos de indumentaria, que es donde se ve claramente los cambios de época. En 1910 se alisan las faldas, ya no tienen tanto vuelo, y se acortan hasta los tobillos. En una de las escenas del principio del libro, Winifred se muestra interesada por las novedades en moda pues Londres no daba puntadas sin hilo. Si se colocaba a la cabeza en arte, música o vestuario es porque quería seguir siendo la primera potencia, luego veremos qué países le pisaban los talones. (imagen) Esta primera imagen muestra las prendas de comienzos del siglo XX y finales del XIX, son mujeres-merengue, muchas capas de tela y grandes sombreros, cubriendo toda la piel excepto rostro y manos. (imagen) En esta fotografía aparece una Mary Poppins o una Winifred Banks cualquiera, es 1910, los vestidos tienen influencia oriental y están orientados a la movilidad. (imagen) Y esta es una de 1920, sólo 10 años después, pero fueron años de duras vivencias, la Gran Guerra. Son “los felices años 20”, que llegan con esperanza y las llamadas flappers, chicas fashions y bailarinas, herederas de aquellas mujeres que se incorporaron al mundo laboral durante la guerra. Esas mujeres por las que tanto lucharon las sufragistas, que imitaron al hombre hasta en la forma de vestir, y que murieron tras 1929, cuando el Crack.

Esta película tiene un marco histórico-geográfico que muestra las consecuencias de la industrialización en plena capital inglesa: los cockneys hacinados en casas de vecinos alrededor del puerto, las chimeneas a pleno rendimiento y las familias de clase alta viviendo en casas de estilo victoriano, que ya son símbolo británico.

Es una época de gentleman y nannys y del capitalismo en auge, el padre de los niños de la película es banquero y tiene un par de canciones a lo largo del largometraje sobre el valor del dinero y el consumismo. La industrialización londinense ya había creado escuela hacía tiempo, y no olvidemos que esta familia está a cuatro años de entrar en la Primera Guerra Mundial.

Es una época donde se potencia el deporte y las artes, y las mujeres salen a la calle a por sus derechos. Fue una lucha que llevó al encarcelamiento de más de mil mujeres británicas, consiguiendo en 1918 la concesión del voto a ciertas británicas mayores de 30 años. En 1925 la ley reconoció el derecho de una madre sobre sus hijos, y en 1928 obtuvieron el mismo derecho a votar que los hombres. No obstante, había sido Nueva Zelanda la pionera en este campo, cuando en 1893 concedió el voto a la mujer. Australia, Noruega y Rusia le siguieron nada más estrenar el siglo XX; y Suiza, la que consideramos “una de las democracias más estables del mundo”, fue uno de los últimos países en aprobar, que no conceder, el sufragio femenino.

(Trabajo realizado en 2015)

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